Un jardín largo y angosto en una casa moderna, con un espejo de agua de un lado y la terraza del otro. En espacios así, el reto no es regar mucho sino regar solo donde hace falta: el agua tiene que llegar a todo el pasto sin mojar la terraza, el vidrio ni el espejo de agua.
Se colocaron aspersores a lo largo del jardín, con el alcance ajustado al ancho de la franja de pasto, para que cubran de un extremo a otro sin desperdiciar agua en las superficies de alrededor.
El resultado es un pasto verde y parejo en toda la franja, regado de forma automática.